POEMÁGENES

Que no!, que

no la quiero pisar.

No quiero pisar la hierba.

Aunque no tiene dueño

me oye, escucha y me siente.

Suya es la aurora y el atardecer.

Y en su recorrido,

miles de veinticuatro horas

se suceden cada minuto.

Que no le pongan cercas

ni muros ni estacas, que

no tienen amo las fronteras.

Déjame acariciarla,

deja que me acaricie, que

no quiero pisar la yerba.

PREVIOSALIRSIGUIENTE