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Díme, marinerito, ¿ a dónde vas ?, preguntó la gaviota, curiosa. Navego de la mano de la brisa amiga y, sonriendo, saludo a las olas que salen a mi encuentro. ¿ Y tú, gaviota viajera, por qué me lo preguntas, acaso no haces lo mismo...? Desde la bahía solo se veía un niño chapotear en el agua. La mañana estaba tranquila y las gaviotas retozaban en la playa. Desde la bahía... se veía sólo un niño que jugaba con el agua. |