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Nací. Y ando la vida naciendo para volver a ti, con los ojos abiertos, aspirando el anhelo del aire. cuando desciende, el espíritu me habla. Mudo y ciego el ser humano, lo deja pasar mientras prepara el arma. Cazador cazado. Nada amo más que el olor de tu camino de estrellas. Sordo y cruel el ser humano, que me espía en las cañadas. Te miro y me acechas. Te hablo, me muevo y te revuelves y disparas. No vale la pena, enemigo de ti mismo. Miro y anhelo. El camino recto serpentea en la cañada. |