POEMÁGENESTu pecho me dió alimento antes de nacer.

Nací. Y ando la vida naciendo

para volver a ti, con los ojos abiertos,

aspirando el anhelo del aire.

cuando desciende, el espíritu me habla.

Mudo y ciego el ser humano,

lo deja pasar mientras prepara el arma.

Cazador cazado. Nada amo más que

el olor de tu camino de estrellas.

Sordo y cruel el ser humano,

que me espía en las cañadas.

Te miro y me acechas.

Te hablo, me muevo y

te revuelves y disparas.

No vale la pena, enemigo de ti mismo.

Miro y anhelo.

El camino recto

serpentea en la cañada.

PREVIOSALIRSIGUIENTE